Un nuevo estudio realizado por científicos australianos revela datos interesantes sobre cómo el medio ambiente puede influir en el sexo del feto. Según los datos obtenidos durante el experimento, la mujer puede ejercer más influencia en el sexo del niño de lo que se creía hasta ahora. Una investigación realizada por científicos de la Universidad Nacional de Australia ha demostrado que las condiciones ambientales pueden influir en la proporción de género de la descendencia.
Como sujetos experimentales los científicos escogieron aves, concretamente pinzones de pico azul. Estas aves tienen una notable sensibilidad a los cambios en las condiciones nutricionales, lo que las convierte en candidatas ideales para este tipo de investigaciones. 56 hembras fueron divididas en dos grupos dependiendo de la calidad de su dieta. A algunas aves se les dio una dieta más equilibrada, mientras que a otras se les dio un alimento de peor calidad. Los resultados del experimento sorprendieron a los investigadores: las hembras alimentadas con alimentos de menor calidad dieron a luz machos con mayor frecuencia.
Estos resultados de investigación muestran que el cuerpo de la hembra reacciona a la falta de nutrientes de una manera específica, lo que afecta el desarrollo del sexo de la descendencia. Los científicos explicaron que las hembras son más susceptibles al estrés y a la falta de nutrientes, mientras que los machos son más capaces de adaptarse a los cambios del entorno externo. Este descubrimiento sugiere que se pueden observar procesos similares en otras especies animales, incluidos los humanos.
El proceso de cambio de sexo implica una regulación hormonal compleja, que probablemente esté influenciada por el estrés y la nutrición maternos. Las hormonas juegan un papel clave en la determinación del sexo del bebé en el útero. Cuando las condiciones de vida o de alimentación se vuelven desfavorables, el cuerpo de la madre puede adaptarse de tal manera que “selecciona” el sexo más resistente, que estará mejor protegido en esas condiciones.
Estudios como estos nos hacen pensar en cuánta influencia tiene el medio ambiente y sus factores en nuestra salud y en nuestra descendencia. Incluso la nutrición, a la que no siempre prestamos suficiente atención, puede tener consecuencias a largo plazo, incluyendo factores inesperados como la determinación del sexo del feto.
Aunque los resultados del experimento se limitan a observaciones en la naturaleza, los hallazgos pueden abrir nuevos conocimientos sobre el proceso reproductivo en los mamíferos, incluidos los humanos. En última instancia, este estudio proporciona nuevos conocimientos sobre cómo las interacciones con el medio ambiente pueden alterar los procesos biológicos en el nivel más profundo.